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Cine Europeo

La mala educación de Pedro Almodóvar

6 de Enero, 2006, 16:13

Por @ 6 de Enero, 2006, 16:13 en Cine Europeo

             

"Tenía que hacer "La mala educación", tenía que quitármela de encima, antes de que se convirtiera en una obsesión. Había manoseado el guión durante más de 10 años, y podía seguir así una década más. Por la cantidad de posibles combinaciones, la trama de "La mala educación" sólo se terminó de escribir cuando la película ya estaba rodada, montada y mezclada."


Pedro Almodóvar


Una música digna de film negro acompaña los títulos de inicio y envuelve al espectador en un halo de misterio. Entremezcladas con los acordes escalofriantes se sucede una serie de imágenes en las cuales no faltan las paredes escritas de un colegio, estampas del sagrado corazón, figurines kitsch de travestis posmodernos, cortes anatómicos de un aparato reproductor masculino y elementos religiosos.


La cámara hace un recorrido vertiginoso y se introduce en el interior de la oficina de un director de cine, Enrique Goded. Son los años 80, el escenario es Madrid y el cineasta se encuentra en pleno proceso de búsqueda de una historia para contar en su próxima película, pero no le resulta fácil. Ayudado por su productor, Enrique recorta las crónicas policiales a ver si detrás de ellas logra encontrar una historia digna de convertirse en guión. Y la historia llega, pero de la forma menos pensada.


"Lo malo de las plegarias sucede cuando son escuchadas" dijo alguna vez Truman Capote y eso es lo que le sucederá al protagonista.


En la oficina, casi de improviso, aparece Ignacio - su antiguo compañero de colegio - a quien hace mas de veinte años que no ve y luego de contarle que es actor en un grupo de teatro vocacional, le ofrece que lea "La visita", un guión que acaba de escribir y que está inspirado en los hechos que forjaron la infancia de ambos.


Goded comienza a dar lectura al guión, y a partir de allí, pondrá en marcha un proceso psicológico en el cual irán apareciendo los recuerdos del colegio en los oscuros años sesenta, los abusos del Padre Manolo y su primer encuentro amoroso en un cine de Valencia, acompañado desde la pantalla por el primer plano de una joven Sara Montiel que habla con una monja y le relata sus penurias fuera del convento, en una escena extraída de "Yo soy esa mujer" de 1968.


Pero la historia de "La mala educación" no es una historia sencilla. Como la película está armada sobre la estructura de cajas chinas, el espectador a lo largo de los 105 minutos de duración, podrá apreciar tres historias en una. Tres historias que tomarán un sentido de unidad recién cuando Enrique Goded comience el rodaje y sin que nadie lo espere llegará al set de filmación la visita a la que alude el guión de Ignacio.


En realidad, Almodóvar se vale del guión de "La visita" para poder contar "La Mala educación" que se encuentra inserta dentro de él como una muñeca rusa dentro de otra (Este recurso de hipertextualidad es muy utilizado en su cine – recordemos los textos subyacentes de "All about Eve" y "Un tranvía llamado deseo" en "Todo sobre mi madre", o la incorporación del Tanzteather de Pina Bausch en Hable con ella como un elemento metafórico e identificatorio con algunos de los personajes).


Además del homenaje al cine negro que tanto lo influyó en sus comienzos (En Matador, Assumpta Serna encarna a una abogada que mata a sus amantes clavándoles una horquilla en la espalda o en ¿Qué hecho yo para merecer esto? Carmen Maura asesina a su marido y transforma la comedia en tragedia) en esta última, apela a la autorreferencialidad hurgando en su propia filmografía y sacando del baúl algunos demonios creados por él en los años ochenta. (Por lo que resulta casi imposible no creer que en el fondo Goded no sea más que la representación del propio Pedro Almodóvar).


Así es como en esa galería de personajes, aparecen el padre Manolo, pedófilo, autoritario e hipócrita, tal cual como se lo había presentado en La ley del deseo, y también la Zahara que encarna García Bernal está inspirada en Tina (aquel travesti interpretado por Carmen Maura) quien regresa a la iglesia a la que asistió cuando pequeña y se le presenta al cura para demostrarle que ya no es el niño que él había violado cuando pequeño, sino que se ha convertido en una estrella porno del cine español y ha venido a confesarle que ha estado enamorada de él desde aquel abuso de la infancia.


Pero estos dos no son los únicos personajes que toma de aquel film, ya que el personaje principal de "La ley de deseo", Pablo Quintero, (encarnado por Eusebio Poncela) también era un director de cine y al igual que Goded, ambos se encuentran de alguna manera relacionados con la tortuosa historia de un travesti, abusado de niño por un sacerdote. (Uno como hermano del infante abusado y el otro como amigo).


Si bien es cierto que muchos críticos han asegurado que el manchego al hacer esta película ha apelado al autoplagio (como consecuencia de un vacío de ideas) esto no es así. Lo cierto es que Almodóvar - lejos de copiarse a sí mismo - ha demostrado obtener una madurez y una experiencia como cineasta (al punto tal de que muchos lo consideran un iconoclasta del cine español) que le permiten darse el gusto de filmar la historia que quiera, decidiendo cuándo, dónde y con quién sin importar muchas veces, hacia que sector de la sociedad apunta.


En síntesis, "La mala educación" es una película altamente recomendable, con una imagen, una estética, unos decorados y una reconstrucción de los años 60 y 80 realmente muy bien lograda (para la escena en que los niños Enrique e Ignacio van al cine a ver el film de Sara Montiel, por ejemplo, tuvo que reconstruir un cine de barrio en Valencia cerrado y abandonado desde 1963).


En la conferencia de prensa que brindó en la apertura del festival de Cannes de este año, dijo que lo que más le interesaba del momento histórico que refleja la película, es la borrachera de libertad que vivía España, en oposición al oscurantismo y la represión de los años 60. "Los primeros ochenta eran por ello, el marco ideal para que los protagonistas, ya adultos, sean dueños de sus destinos, de sus cuerpos y de sus deseos".Y lo cierto, es que como sus personajes, Almodóvar en lo personal vivió un proceso similar; demostró haber crecido, haber madurado y haberse hecho dueño de su destino (como cineasta) y de sus deseos (plasmados en el celuloide).



Web oficial del film

Hable con ella: Un cuento de amor, de locura y de muerte

6 de Enero, 2006, 15:58

Por @ 6 de Enero, 2006, 15:58 en Cine Europeo

                    

Se levanta el telón en la sala e irrumpen dos mujeres bailando al compás de "O let me weep, for ever weep" de Henry Purcell. En medio de una decena de sillas de madera, un hombre las persigue intentando tocarlas. Una de ellas cae muerta, y la otra, en cuestión de segundos, como en un ritual ya preestablecido hace lo mismo. En la primera fila de la sala, dos hombres están sentados uno al lado del otro. Uno de ellos no puede evitar llorar como un niño ante el estupor que le produce la interpretación de los artistas.El otro, lo mira de reojo, no pudiendo creer que un hombre pueda llorar con un sentimiento tal. Ambos no se conocen, pero el destino escrito de antemano como un designio de oráculo griego, será el encargado de hacer que se unan en una particular amistad que perdurará por el resto de la historia.


El hombre de las lágrimas es Marco (Darío Grandinetti) un periodista argentino que escribe una columna para el diario "El País". El otro, es Benigno (Javier Cámara), un joven madrileño de 30 años, enfermero y que aún no ha conocido el amor.


Marco deberá conseguir una entrevista con Lidia Gonzáles (Rosario Flores) una torera sevillana que acaba de romper con el matador "El niño de Valencia", con quien compartió las primeras planas de las revistas del corazón.


Lidia se niega a otorgar entrevistas a aquellos que sabe que la van a interrogar acerca de su vida privada, pero ante una inesperada ayuda que le brinda el periodista, decide a modo de compensación, brindarle el reportaje.


Meses más tarde, Marco y Lidia, son ya una pareja consolidada y viaja camino a Córdoba en donde Lidia protagonizará una de las corridas más importantes de su carrera, sin imaginarse quizás en el fatídico desenlace que tendrá la misma. Apenas salido el toro, la lastima de forma tal que la joven queda en estado vegetativo y es internada en la clínica "El Bosque" en la ciudad de Madrid.


Una vez instalado allí, Marco comenzará una amistad con aquel hombre con el que compartió la butaca en el teatro. Benigno trabaja en ese lugar como enfermero, y tiene a su cuidado a Alicia (Leonor Watling), una joven bailarina que a consecuencia de un accidente automovilístico, ha quedado en estado de coma irreversible, en iguales condiciones que las que se encuentra Lidia.


Marco y Benigno comparten el dolor, ambos tienen a la mujer que aman casi muerta, y a partir de ese dolor construirán una verdadera amistad que les ayudará a sobrevivir sus desgracias.


El film, todo el tiempo, mediante la técnica del background, lleva al espectador a través de la vida de los personajes. El pasado y el presente se funden en un solo momento para dejar en claro de que forma se fueron tramando las relaciones entre ambos.


Fiel a las temáticas almodovarianas, la historia propone un juego de pasiones de las más profundas y enjambradas: amores irracionales, no correspondidos, soledad, tristeza, locura, ternura, eterna esperanza, y un fuerte juego de opuestos en los que se pueden ver perfectamente reflejadas las conductas de las cuales no estamos exentos ningunos de los seres que habitamos este planeta.


En cuanto a las actuaciones, el papel desempeñado por Darío Grandinetti, es de los más superlativos de toda su carrera. Almodóvar, al hacer un balance de su actuación dijo que es el hombre con mayor cantidad de registros de miradas que haya visto. Grandinetti, con su composición de Marcos, logra convertirse en cómplice del espectador, que no puede más que ser parte de los sentimientos que invaden al personaje a lo largo de la historia.


De igual brillantez, es la actuación de Javier Cámara, quien con su versatilidad artística expone un amplio mosaico de emociones que van desde la risa mas ingenua a la más dura de las tragedias, como es la que le toca vivir a Benigno.



Las dos mujeres en esta historia llevan las de perder, ya que mas de la mitad de la película lo pasan en estado de coma en una cama. Aunque de las dos, la de Rosario Flores es una interpretación muy bien lograda, ya que le da a la piel de la matadora Lidia Gonzáles, una mezcla de aire gitano y mezcla taurina que la hacen muy particular.


La escenografía, a diferencia de films anteriores (Átame, Tacones Lejanos, Kika) carece casi de elementos kitsch (sello identificatorio del cineasta manchego). Esta vez, en cambio, cada uno de los elementos que componen las escenas cumple una función estética fundamental. Nada está de más, ni fuera de lugar.


La música es entre otros, uno de los puntos más destacables del film. La banda de sonido fue compuesta por Alberto Iglesias, quien ha musicalizado también "La flor de mi secreto", "Carne trémula" y "Todo Sobre mi madre". En el repertorio elegido, las dos joyas fundamentales la constituyen la versión de "Cucurrucucú Paloma" que interpreta en vivo Caetano Veloso, y "Por toda minha vida" en la voz de la cantante brasileña Elis Regina.

"Hable con ella" es una propuesta digna de ser vista. En definitiva, es una muestra más de la evolución y el crecimiento que el director español ha conseguido a lo largo de todos estos años de filmografía, y que lo han colocado en un sitio privilegiado como uno de los más destacados exponentes del séptimo arte.

Negocios sucios en la capital inglesa

6 de Enero, 2006, 15:49

Por @ 6 de Enero, 2006, 15:49 en Cine Europeo

Al director inglés Stephen Frears siempre le interesó llevar a la pantalla aquellas historias que estuvieran emparentadas con temáticas sociales, o las que tratan temas netamente humanos. Tanto es así, que en "Relaciones peligrosas" (1991) protagonizada por Michelle Pfeiffer y John Malcovich, pone al descubierto hasta qué punto es capaz de llegar un individuo con tal de saciar su ambición de poder.En "Negocios entrañables", Frears cuenta la historia de dos amigos –un nigeriano (Chiwetel Ejiofor) y una joven turca (Audrey Tautou) – que desde hace algún tiempo intentan sobrevivir en la indiferente y poco amigable Londres. Ambos no solo conviven en la misma casa, sino que, además, comparten el trabajo en un hotel de lujo ocupando los puestos de conserje y camarera respectivamente.


Todo parece desarrollarse tranquilamente en sus trabajos, hasta que un día el joven africano descubre un corazón humano, atascado en el inodoro de una de las habitaciones. A partir de allí, comenzará una investigación personal que lo llevará a descubrir, que detrás de la aparente opulencia que exhibe el hotel y de los pasajeros que alberga, se esconde una organización atroz que se dedica a traficar órganos de una manera "muy especial".


Así es como, descubre que los cuartos de lujo del hotel son el sitio elegido para llevar inmigrantes ilegales, quienes a cambio de la extracción de algunos de sus órganos - en un quirófano precariamente montado para tal fin - se les otorga un pasaporte con la identidad alterada y los formularios sellados que demuestran que están habilitados para vivir tranquilamente en Londres como cualquier residente europeo.


El tema de los papeles en regla es uno de las cuestiones que les quita el sueño a la joven turca y a su amigo nigeriano. Ellos necesitan imperiosamente regularizar su situación, ya que en poco tiempo se terminan sus visados y pasarían a ser "ilegales", perdiendo automáticamente sus trabajos en el hotel.


Encerrados en un callejón sin salida, los amigos comienzan a barajar la posibilidad de "donar" algún órgano a cambio del ansiado pasaporte, teniendo que enfrentarse al jefe de la banda, que para sorpresa de ellos, no es ni más ni menos que su propio compañero de tareas en la conserjería del Hotel (interpretado por el catalán Sergi López)

La película tiene varios aciertos: por un lado el armado del elenco ha sido muy acertado. Chiwetel Ejiofor desempeña un papel impecable y Audrey Tautou, da una prueba más de la gran capacidad interpretativa que había demostrado en "Amelie", el brillante film de Jean Pierre Jeunet.


Por otro lado, lo más interesante en este film no es que toque el tema del tráfico de órganos, sino que, valiéndose de ese hecho, logra poner al descubierto las penurias a las que son sometidos aquellos inmigrantes que quedan a merced de estas redes que se aprovechan de su necesidad y desesperación.


De esta forma, basándose en la historia de estos dos amigos, el director describe los diferentes abusos a los que son sometidos los inmigrantes ilegales, y de esas escenas, se desprenden temas como la desigualdad, la lucha de clases, la explotación del hombre por el hombre y la xenofobia, entendida como una consecuencia inmediata de la crisis de valores que viven las sociedades modernas.

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